La vida de una persona es mas que su curriculum. Emocionante!!!

¿Quieres conocer mi historia?

Las buenas historias suelen empezar antes de que sus protagonistas aparezcan. Así que:


Familia Garcia Martinez, años 50´o 60´ (mi padre el 3º de izq. a der.)

Mi padre, Ismael Garcia Martinez, oriundo del norte de España, madre pasiega y padre asturiano, ¿Vaqueros? Claro!!! Se fue a encontrar con Teresa Burillo Rodrigo, la hija del Tejero y la Aurelia en Ariño, Teruel. ¿Hacían tejas de barro? Claro!!! Uno me enseñaría a trabajar con madera, además de muchas otras habilidades manuales y éticas y la otra me iniciaría en el oficio de la pintura y me apoyaría por siempre. Son muchas las personas que contribuyeron de una u otra forma a mi formación y modelado, como si fuera un pedazo de barro, de las que no tengo fotos pero que guardo en lo más profundo de mi corazón, el Hno. Pascual (Colegio de la Salle), Pepefiera, Isaac, Gaspar, Martinez, todos mis profesores de secundaria, Maria Alierta, mi queridísimo maestro del oficio Luis Rodriguez, con el que aprendí por cuatro años Dibujo y pintura, mi queridísimo mentor y amigo Oscar Oswaldo Gonzalez, especial recuerdo de Antonio Ortega, Vicente Valentini, Francisco de la Peña, Jim Nott, David Coll, Natali de Salsman, de los grupos de trabajo sobre sí de la enseñanza de G.I.Gurdjieff, sin la cual no sería ni la sombra de lo que soy, de todos aquellos que se me quedan en el camino y también de los pinches tiranos que contribuyeron a mi modelado y evitaron mi cristalización. Siempre me he encontrado personas maravillosas como Ingrid y Fernando Pares que han estado ahí en los mejores momentos, que han ido a mi lado en la búsqueda de mí mismo, Estela Gavidia, Norma, Marisol, Tomas Osso, tantas personas…. La más especial por supuesto es mi esposa Moñi a la que, en este planeta, conozco desde mis 22 años, absolutamente nada iguala su compañía.


Antiguo horno del abuelo tejero, Joaquín Burillo, todavía existen las ruinas en Ariño. Sería un buen proyecto recuperarlo… A lo mejor en otra dimensión ya lo estoy haciendo… Me acuerdo de algunas veces que estando de vacaciones, me llevaba al campo. Una vez estábamos en unos bancales y me monto en el macho que tenía y me dijo, dándole una palmada, te espero en casa, y el tiró para otro lado.


¿Cómo iba a saber ese animal el camino a casa? Lo sabía, cuando llegamos a casa el abuelo nos estaba esperando… Mi vida transcurriría en España hasta los 9 años, tiempo del cual tengo vivos recuerdos. La agitada y tortuosa vida europea no lograría afectarme gracias a una extraña falta de interés en el mundo exterior, no se pero en el fondo creo que no me interesaba mucho lo que sucedía a mi alrededor.


Mi llegada a Venezuela marco una etapa de adaptación que retrasó mucho mi integración con el medio que me rodeaba y me permitió establecer profundos lazos familiares muy valiosos para el resto de mi vida. A temprana edad ya ayudaba a mi padre en el taller y recibía de mi madre las primeras instrucciones de pintura y dibujo. Sus influencias operarían en mí de forma extraña ya que fui obediente hasta cierto grado y rebelde al mismo tiempo.


Mi instrucción no se limitaba a la enseñanza de los oficios, la vida en Venezuela era de una riqueza asombrosa. Mi padre y mi hermano menor fueron por mucho tiempo mis únicos amigos. El tiempo libre lo pasábamos en la playa, en la montaña o simplemente viajando por Venezuela. Fueron momentos que nunca olvidaré y que marcaron mi vida creativa de muchas formas.


El paso de la pubertad a la adolescencia pasó sin mayores contratiempos. Desde esa edad empecé a aprender de mi padre el oficio de ebanistería y mi madre se afanaba por enseñarme todo lo que sabía, sin saberlo estaban marcando mi vida. La pintura y el dibujo me abriría una pasión que permanecería hasta hoy y sin la instrucción de mi padre mi vida no hubiese tomado los caminos que tomó.


Ya adolescente me interesaba el arte contemporáneo y los movimientos entre guerras, el surrealismo, el onirismo y todos los movimientos de la Bauhaus. Aprendí a tocar algo de guitarra y tenia una banda con dos compañeros (Oswaldo y Marcos), que me permitió por varios años incursionar en la creación musical, algo que no tendría éxito empresarial, pero que sin embargo si tuvo mucho éxito a nivel creativo artístico, su relección con la plástica se haría inseparable por mucho tiempo. Inclusive llegamos a componer canciones de alguna de mis obras. También compusimos una pieza musical para la esposa de mi maestro Luis Rodriguez, que era poeta y enseñaba literatura inglesa en la UC. Después de tres conciertos en donde las cosas, debido al curso de los acontecimientos, no salieron tan bien, Zephyrus perdió su baterista y formamos una banda con otros integrantes, un contrabajo, una viola, la voz en la persona de Oswaldo, dos violines, uno de los cuales tocaba Moñy y yo en la guitarra.


Esa banda duró menos aún… Pero lo cierto es que entre notas, líricas, cuerdas y emociones ya llevaba varios años estudiando con mi maestro de dibujo y pintura Luis Rodríguez, en ese taller empecé dibujando al carbón, lápiz de grafito, tiza pastel y pintando al óleo un tipo de pintura, digamos académica, sin embargo el me permitía hacer mis cuadros surrealistas y aplicar en ellos todo aquel mundo interior que se manifestaba a través de mi ser. Empecé a estudiar en la academia Arturo Michelena en el 82 si mal no recuerdo, sin embargo preferí seguir mi enseñanza con Rodríguez hasta que se fue a Escocia a vivir. A partir de ahí estaría solo con mi investigación ya que el segundo intento de continuar en La Arturo Michelena tampoco dio frutos. Empecé a estudiar chelo en la orquesta juvenil de Carabobo y a los meses me enrolle con una violinista con la cual sería uña y sucio hasta que la muerte nos separe.


Exposición de pintura de Teresa Burillo, madre de Ismael, en Sitgues España en 1983.

Por esa época hice un curso de apreciación de arte contemporáneo con el Profesor Aquiles Ortiz y algunas exposiciones de mis obras y dibujos. La investigación y búsqueda de mi técnica empezaría a un ritmo más tranquilo. Encontré en la enseñanza de los grupos de Gurdjieff ese equilibrio interior y la razón de ser del artista. Descubrí, en el curso de los años en el trabajo, que el arte debía tener un objetivo más allá de la creación de belleza estética, del crear objetos sin fin específico, más allá del propósito mundano y de moda en el que se ha convertido el arte. Algo más que una carrera por ser «original», algo que los que no saben apreciar el arte buscan en las obras. Si a todo lo extraordinario y muy bien hecho o logrado se le llamaba arte, quería decir que el arte debería ser algo realmente importante, que solo podían llevar a cabo unos cuantos, debía ser más que la suma de sus partes. Así continuó el camino de búsqueda del arte más allá de lo común, tratando de convertirme más que un artista, en un chamán.


Aquellas pretensiones me llevarían a un arduo trabajo interior en la búsqueda de mi mismo, la cual no ha terminado por supuesto y combinar esto con la vida, igual a cualquier persona. El trabajo interior, mi matrimonio y los hijos que vinieron después, cambiaron mi vida radicalmente. Me daría cuenta que no era ese ser especial que me sentía y que si quería serlo habría de esforzarme para lograrlo de manera especial. En eso se centraron mis energías los próximos años, serían de padre, empresario, esposo, chamán y artista, todo junto, todo a la vez, todo era importante…

En esa época empezó la creación de mi más importante obra, paradójicamente al contrario de lo que había pensado antes, tener familia e hijos era más que emocionante trascendental. No sería, al igual que en el caso de los grupos de Gurdjieff, la misma persona si no hubiera vivido eso. Gracias a los participantes…


Para llevar a cabo el cometido de mantener a una familia, mantenerme en la investigación artística y ser una persona normal, era necesario aprender nuevas habilidades y profundizar las ya aprehendidas. La cerámica fue una de las cosas más completas que se han desarrollado a lo largo de mi vida. Aprendí, fuera de las cortas instrucciones de Cristina Araujo, empíricamente, lo que contribuiría a hacerme consciente de que era la forma que había aprendido casi todo en mi vida.


Pregunta, investigación, experimentación, teoría, comprobación y más experimentación hicieron de mi lo que soy. La cerámica me dio además de una forma de vida una experiencia en el oficio sin igual. La relación entre el desarrollo de una persona y el proceso de la cerámica es muy significativa. Maleable y dócil en su niñez, lo que hagas en crudo se notara después, Inmejorable para acabado en textura de cuero, muy frágil antes de hornear, en bizcocho absorberá el esmalte y el fuego la cristalizará para nunca regresar a su estado anterior… De la misma forma que el desarrollo del hombre, si te cristalizas se acaba cualquier posibilidad de cambiar.



Como artista principal de TAF,ca emprendimos, mi esposa y yo una aventura ceramista que todavía recordamos hoy con alegría. A parte de ser un negocio exitoso que nos permitió llevar adelante una familia, el aprendizaje y la experiencia que nos aportaron esos años fue magnífica. Hasta el 2000 permanecimos produciendo artesanía para toda Venezuela a pesar de los convulsos años previos al chavismo, año en el cual empecé a estudiar en el Centro Piloto Luis Eduardo Chavez en el Ateneo de Valencia. En el 2002 cambie de residencia a España y estuve por dos años viviendo allá y pintando obras en acrílico sobre madera, incursionando en el abstraccionismo y tratando de liberarme un poco de la figura.



A mi vuelta a Venezuela en el 2004 continue trabajando con acrílico y depuré una técnica de figura y fondo que vendería de forma masiva dentro del concepto de arte en serie. Esto me permitió suficientes ingresos para financiar las obras más representativas de mi trabajo de investigación relacionado con la cuántica. Tema que todavía hoy es mi brecha de creación artística. Produje varias colecciones de diferentes formatos en mi estudio de Valencia.


Colección: Polo Libellus
Colección: Quantum.
Colección: Somni tempus.

En 2014 monté un taller estudio en Panamá city, donde produje tanto arte en serie como obras de más calidad que fueron depurando mi técnica pictórica y permitieron un trabajo mas maduro.


En 2014 monté un taller estudio en Panamá city, donde produje tanto arte en serie como obras de más calidad que fueron depurando mi técnica pictórica y permitieron un trabajo más maduro. Sin embargo el curso de los acontecimientos me preparaba un destino diferente. Después de regresar a Venezuela una temporada, cerré mi estudio en Panamá y decidiríamos entre Moñy y yo tomar otro destino y seguir a nuestros hijos a Europa.


A mi partida en 2016 a España, prácticamente autoexiliado, me reencontré con mis hijos y familia que vinieron antes que yo y continué en Madrid con mi trabajo de cerámica y pintura en Pottery Gym, un coworking para ceramistas donde produje tanto cerámica como pinturas y dibujos. Desarrollando cada vez más mi especialidad en macetas para bonsai. Haciendo escultura en compañía de varios artistas y colegas que me acogieron con mucho cariño y aprecio. Entre los cuales he de nombrar de forma especial a Merche, Oscar y Pepe Monserrate, así como todo el equipo de Marphil cerámica y su Dueño Gullermo.


Me mudé a la población de Cebreros en Septiembre del 2020, bucólico pueblo de la provincia de Ávila, en donde mi esposa Moñy y yo vivimos en una casita a la falda de una montaña. En este retiro del bullicio de Madrid, monté un pequeño taller estudio, donde trabajo a mis anchas en la producción de cerámica y pintura.